Todas tenemos una historia que contar.

La mía comienza con la necesidad de explicarme por qué empecé a tomar clases de joyería.

Después de años trabajando en el mundo de las ventas, con un ritmo alto, estrés constante y una sensación de inconformismo profesional, mis pasos me llevaron a un pequeño taller llamado El Sótano. Allí comencé mis primeras clases de joyería, y encontré no solo un nuevo interés, sino también un espacio donde respirar, crear y reconectar conmigo misma.

Tal vez fue mi amor por el arte, mi formación como arquitecta de interiores y mi pasión por la literatura lo que me llevó a sentarme, lápiz en mano, a diseñar joyas nacidas desde mi esencia. Piezas que no buscan simplemente adornar, sino expresar.

La metamorfosis de la mariposa —símbolo de cambio, delicadeza y fuerza— se convirtió en la metáfora que sostiene mi forma de entender este nuevo camino. Así nació el nombre de la marca: Dreams of Butterfly.
Un sueño, una transformación, un regreso a mí.

Hoy, cada pieza que creo es única. Cada boceto lleva algo de mi piel, de mis raíces, de mi historia.
Diseño desde el corazón para que sea el alma la que hable.